Antofagasta
Hablando de la natural.
La naturaleza de las cosas me recuerda su animalidad, animalidad en el sentido de todo lo que alguna vez fuimos y no queremos volver a ser.
Al mirar el desierto en vez de ver la naturaleza como algo de “poca evolución”, lo veo como algo nuevo y por ende, algo limpio. Lo que todos alguna vez fuimos y a todos nos gustaría volver a ser.
La belleza es relativa, la naturaleza no.
El cementerio trae recuerdos que no existen. Tengo ganas de hacer cosas nuevas. Tantas muertes por las que me siento… triste? Nunca he sentido esa tristeza y espero nunca sentirla. Aunque la verdad es que me atrae.
No entienden que el querer morir no es mas que un pretexto para seguir viviendo?
Quiero volver a empezar con todo lo que ahora sé.
El norte no está mal del todo, el sur está bien, pero el centro es una locura, hay un caos de identidades que hace que todos vivamos en la ciudad de la locura y siento que tengo una sobredosis constante de pensamientos y sentimientos. Quiero hacer lo que tú esperas de mí, pero no lo entiendo.
Vomitar, sentir asco y volver a tragar, sin digerir. Esa, esa mueca… es un gesto instintivo, no es asco.
Toda esa agua y sol para dar vida a otra espina.
Cuesta creer que hay alguien que se sienta exactamente igual a mí, porque no lo hay.
El sueño que había bautizado como mi favorito, hoy día me asusta.
Te daré todo lo que necesites, sólo prométeme que no me pedirás mi confianza.
Cambiaré para bien si me lo pides.
Calama
Ahora todo está bien, quizás así se supone que debe ser. Pero ¿qué pasará cuando se reviente el neumático y no estemos cerca de una bomba?
Ahí te darás cuenta que nada es suficiente y que no hay nada que tú puedas hacer.
No hay solo una llave que abra cada puerta, hay que tratar con más.
Siempre hay otro camino, siempre hay una trampa.
Se que debo hacer lo correcto, pero no sé que es eso.
Espero que el egoísmo por el que llora alguien cuando se le muere un ser querido no sea el mismo que siento yo ahora, por todos.
Todo tiene otro sentido.
Todo tiene un contrario.
En mis sueños me río todo el tiempo.
Momentos
Era en momentos como éste en los que se volvía loco. Justo después de ver una de esas películas inspiradoras que te dan todas las ganas de cambiar el mundo y de mandarte a cambiar. Pero por el contrario, la impotencia hacía en él que terminara llorando. Se había comido todas las uñas y se había fumado todos los cigarros. Sus manos parecían un matadero y su pieza un cenicero. Tenía ganas de llorar pero ni eso podía hacer en momentos como este, impotencia pura. Apagó el cigarro en su mano simplemente para olvidar lo que estaba sintiendo y concentrarse en otra cosa. Lo que no sabía era que la impotencia aumenta con el dolor.
Di EGO
Lo que la emocionaba más que cantar era sentir que estaba haciendo lo que ella quería, siendo quien ella quería ser y como ella quería serlo.
Como decía Agrado, "una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma".
Nada le importaba.
Sólo cuando cantaba podía sacar a Max de su cabeza.
Un grupo, sí. Se llamaría RECTE AD ARDUA
y ella Diego.
Quería pensar que podía volar,
que podía sentir cosas de las que todos hablaban, pero ella no entendía.
Quería entenderlos.
Quería juzgar,
ya estaba acostumbrada a ser juzgada.
Como decía Agrado, "una es más auténtica cuanto más se parece a lo que soñó de sí misma".
Nada le importaba.
Sólo cuando cantaba podía sacar a Max de su cabeza.
Un grupo, sí. Se llamaría RECTE AD ARDUA
y ella Diego.
Quería pensar que podía volar,
que podía sentir cosas de las que todos hablaban, pero ella no entendía.
Quería entenderlos.
Quería juzgar,
ya estaba acostumbrada a ser juzgada.
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