VOLVIÓ LA CALMA. LO ÚLTIMO QUE HIZO ÉL ANTES DE DAR MEDIA VUELTA Y ALEJARSE, SIN CORRER, CAMINANDO DESPACIO COMO ÚLTIMO DESAFÍO, FUE ESCUPIR, OSTENTOSAMENTE, MUY CERCA DE LA CARA DEL CAÍDO. PERO NO LO HIZO POR DESPRECIO. FUE SÓLO UN GESTO INSTINTIVO. COMO SI TUVIERA LA BOCA LLENA DE MIERDA.

YO NO LA CONOZCO

Después de haber encontrado una razón completamente diferente y de haber sobrevivido a mi muerte sicológica, que es menos lógica que cualquier cosa... Volvemos a lo mismo... Buscando justificaciones.
A sólo 9 años de enfrentar la realidad para poder reafirmar mi tesis de que el fin del mundo es uno solo.

Espejos, cigarros y papeles

Ella estaba completamente rendida. No sabía que le pasaba pero no tenía ganas de nada, dormía todo el día y hasta sus pesadillas que la hacían despertar llorando y gritando cada mañana le apetecían más que la, es decir, su vida misma. El tenía que enseñarle a vivir de nuevo, pero ¿alguien sabe vivir? No hay una receta. Aunque te lo digan, no hay reglas, siempre hay una trampa. Menos no es más, más no es más, menos no es menos. El placer no es felicidad, el dolor no es tristeza. Se duchaba a diario como si con eso fuera a sacarse el olor a trapo podrido, así se sentía, como un trapo sucio, usado y viejo. Una muñeca de trapo, un animal robot, una naranja mecánica. Era joven ¿y fuerte? Se sentía usada ¿y vieja? Después de ir a la lavandería diaria a lavar los trapos sucios se sentía viva, aunque fuera solo por unos minutos. Respiraba hondo, no sabia que mierda aspiraba, pero se sentía bien en ese segundo. Daba el agua a la máxima temperatura y salía de la ducha como si fuera un sauna, le gustaba mirarse al espejo y no verse por el vapor, y cuando salía sentir el cambio de temperatura y ver por última y primera vez su cuerpo rojo, frío, caliente, sediento de vida. Sentía la música mas que a nada en el mundo, ponía el volumen de su I-POD al máximo, en esta vida no eres nada sin uno y le gustaba pensar que era algo. Escuchaba las letras de las canciones y las sentía propias, se las sabia todas, las entendía todas, me atrevo a decir que mejor que el mismo escritor. Lo que ellos querían saber, a ella le gustaba decir que lo sabía. Se hería a diario de diferentes formas, para pasar el tiempo, el tiempo en que uno pasa esperando vivir, esperando la micro, el taxi, viajando, moviéndose, duchándose, lo vivía al máximo, con dolor, sufriendo, sintiendo, apasionada. Al final del día lo único que le quedaba era el olor de su sudor y de la ciudad impregnado a su cuerpo. Soñaba con vivir en Nueva York, quería ir allá y cuando la ciudad le hubiera quitada la cordura que ya no le quedaba, decía que quería ir a vivirse al sur y escuchar a Jack Johnson y leer a Nietzche hasta el día de su muerte. Había leído el secreto, quería creer en el, pero es difícil creer en algo que en toda tu vida has aprendido que es imposible, ¿Dónde estaba la trampa? Si hubiera empezado todo de nuevo, hubiera hecho exactamente lo mismo, ahí estaba su error. Era tan entupida y testaruda que aunque hubiera quedado ciega por echarse ají en los ojos, la segunda vez no se los hubiera limpiado. Está bien; esa era su manera, cada uno la hace como puede, sólo recuerda que tu metro es mi metro.

Había buscado pasatiempos tan estúpidos como reconocer las distintas tonalidades de rojos desde su asiento, o mejor dicho sitio (porque siempre quedaba parada) de la micro, o imaginarse las caras de la gente que iba delante de ella y que sólo podía verles el pelo, a veces miraba a alguien fijo para ver su reacción. Eso dejo de hacerlo después de unos cuantos insultos, que agradeció, porque se los merecía. Todos nos los merecemos, por una u otra razón. Pero las razones no importan, estas cambian, al igual que la gente ¿es una regla? Cambiamos, nos movemos, aprendemos, maduramos, nos mantenemos, nos demacramos, vivimos y a la vez, morimos, envejecemos, y ¿seguimos siendo nosotros?

La burocracia, la hipocresía y Abba era cosas que sabía que nunca iba a soportar, la enfermaban, la llevaban camino a su… ¿fin?

Si lo ves dile que es mi puerta de escape, que no he encontrado la salida de emergencia. No me pidas que te lo ruegue, sabes que yo no hago eso. ¿Se lo dijiste? ¿Qué te dijo? ¿Fue amable? ¿Se lo preguntaras de nuevo? ¿Estas contento? ¿Quién eres?

Sólo podemos vivir el momento, no nos queda otra. Entiende que tu vida no puede ser una película todo el tiempo.

Para aprender a vivir con algo tienes que aprender a vivir sin eso.

Los objetos en el espejo están mas cerca de lo que aparentan. La realidad no es un espejo, ojala fuera así de compleja. En lo único que se parecen es en que ambos están para romperse, o para terminarse, como en las películas.

Mi cigarro en mi mano se parece más a mí que cualquier cosa en el mundo.

Somos juguetes, de usar y tirar. Ya ni siquiera somos reciclables.

Nuestra vida se reduce en papeles, folletos, boletas, boletos, pruebas… al fin conseguí el maldito cartón.

mierda antigua

Antofagasta
Hablando de la natural.

La naturaleza de las cosas me recuerda su animalidad, animalidad en el sentido de todo lo que alguna vez fuimos y no queremos volver a ser.
Al mirar el desierto en vez de ver la naturaleza como algo de “poca evolución”, lo veo como algo nuevo y por ende, algo limpio. Lo que todos alguna vez fuimos y a todos nos gustaría volver a ser.
La belleza es relativa, la naturaleza no.

El cementerio trae recuerdos que no existen. Tengo ganas de hacer cosas nuevas. Tantas muertes por las que me siento… triste? Nunca he sentido esa tristeza y espero nunca sentirla. Aunque la verdad es que me atrae.
No entienden que el querer morir no es mas que un pretexto para seguir viviendo?
Quiero volver a empezar con todo lo que ahora sé.
El norte no está mal del todo, el sur está bien, pero el centro es una locura, hay un caos de identidades que hace que todos vivamos en la ciudad de la locura y siento que tengo una sobredosis constante de pensamientos y sentimientos. Quiero hacer lo que tú esperas de mí, pero no lo entiendo.
Vomitar, sentir asco y volver a tragar, sin digerir. Esa, esa mueca… es un gesto instintivo, no es asco.
Toda esa agua y sol para dar vida a otra espina.
Cuesta creer que hay alguien que se sienta exactamente igual a mí, porque no lo hay.
El sueño que había bautizado como mi favorito, hoy día me asusta.
Te daré todo lo que necesites, sólo prométeme que no me pedirás mi confianza.
Cambiaré para bien si me lo pides.

Calama
Ahora todo está bien, quizás así se supone que debe ser. Pero ¿qué pasará cuando se reviente el neumático y no estemos cerca de una bomba?
Ahí te darás cuenta que nada es suficiente y que no hay nada que tú puedas hacer.
No hay solo una llave que abra cada puerta, hay que tratar con más.
Siempre hay otro camino, siempre hay una trampa.
Se que debo hacer lo correcto, pero no sé que es eso.
Espero que el egoísmo por el que llora alguien cuando se le muere un ser querido no sea el mismo que siento yo ahora, por todos.
Todo tiene otro sentido.
Todo tiene un contrario.
En mis sueños me río todo el tiempo.